Bienvenidos al Blog dedicado enteramente a Jareth, el Rey de los Gnomos... y a su Laberinto.
Importante: Jareth, Sarah, y todos los personajes de la película Laberinto son propiedad de Jim Henson, George Lucas y muchas otras personas talentosas que trabajaron con ellos. ♥

domingo, 4 de diciembre de 2011

¡El amor se respira...!

Holaaaaaaaaaaaaaaaa!!! Dios, he estado leyendo "Laberinto" o "Dentro del Laberinto" (la novela de Terry Jones basada en la idea de Jim Henson y Dennis Lee) ¡y hallé fragmentos preciosos! Qué mejor que compartirlos, junto a otras tantas fotos y otro capítulo de El Color del Cristal, (el último que publico de esta forma, porque, como se darán cuenta, he insertado un enlace permanente aquí arriba, para que puedan leerlo aquí mismo, en mis dominios.... :P ) Así que, son invitados formalmente a continuar la lectura a través del enlace en la cabecera. ¡Seeeeeeeeeee! (Qué regalona... ¿será por la proximidad de las fiestas...? XD)

Fragmento del Capítulo 14  - "Un cuerpo controlado por la música"


A su espalda vio a Jareth, que estaba de pie solo. Era una resplandeciente figura, erguido y rubio, engalanado con una capa azul medianoche con diamantes en el cuello, hombros, y puños. Llevaba una gola de pálida seda en su garganta y en las muñecas que contrastaban con su pálida piel. En sus piernas, calzas negras y negras botas brillantes. Llevaba una máscara de cuernos sujeta a un palito, pero en ese momento la había bajado, para mirar directamente a Sarah en el espejo. Detrás de él, los bailarines giraban. Le ofreció su mano.
Ella se dio la vuelta, sin esperar que él estuviera realmente allí. Era él, y aún le ofrecía su mano. La tomó, sintiéndose mareada.
Sus vértigos cesaron cuando empezó a girar por el salón de baile en brazos de Jareth. Ella era la mujer más encantadora del salón. Lo supo, por la forma en que Jareth le sonreía. Toda su atención estaba centrada en ella. El roce de las manos de él sobre su cuerpo la emocionaba. Bailar con él parecía lo más fácil y más natural. Cuando le dijo que era hermosa, se sintió confundida.
—Me siento... me siento como... yo… no sé lo que siento.
Él parecía divertido.
—¿No lo sabes?
—Me siento como... en un sueño, ¡pero no recuerdo haber soñado jamás algo como esto!
Él fijo otra vez su mirada en ella y rió, pero cariñosamente.
—Tendrás que encontrar la forma de explicarlo —le dijo él, y la hizo girar por el salón.
Ella le sonrió. Pensó cuán guapo era, pero una no le decía cosas así a un hombre, ¿o sí? Por otra parte, algo en su rostro le decía que él estaba disfrutando abiertamente del momento, sin las burlas o desconfianza que allí había observado en otros rostros.
—Y cuando hayas encontrado la forma de hacerlo, quédate en tu sueño, Sarah. —Los ojos de Jareth la miraban directamente a los suyos. Su sonrisa era seria—. Créeme. Si deseas ser verdaderamente libre, completamente tu misma… eso es lo que deseas, ¿no es así?
Sarah asintió con la cabeza.
—Entonces encontrarás lo que deseas únicamente mientras permanezcas en tu sueño. Abandónalo una vez, y estarás a merced de los sueños de otras personas. Harán de ti lo que ellos desean que seas. Olvídate de ellos, Sarah. Confía en tu sueño.
Sarah estaba hechizada.
—Confía en a mí —dijo Jareth, acercando el rostro al suyo—. ¿Puedes hacer eso?
Asintió con la cabeza, y alzó la vista hacia él con expectación. Iba a besarla. Cerró los ojos. Ésa era la forma de hacerlo.
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Capítulo 18 - "Apariencias"

—Te equivocas. He llegado a entender muy bien una cosa. Solo finges esa confianza. Eso ya no me engaña. Estás asustado, Jareth.
—Y tú también.
—Sí.
Durante unos pocos segundos, se miraron a los ojos.

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Capítulo 16 - "A las puertas de la ciudad Goblin"


Jareth repantigado en su trono, se apoyaba sobre un codo. A su lado estaba Toby. Los goblins estaban de pie a su alrededor, viéndolos jugar juntos y deseando jugar con Toby. Parecían divertirse. Jareth hacía cosquillas a Toby y siempre que estaba dentro del alcance del bebé recibía manotazos en la cara. El juego había durado ya un buen rato.
Jareth se rió entre dientes.
—Vigoroso compañerito. —En más de un sentido, pensó, pero ¿por qué se molestaba en decirlo cuando toda la audiencia que tenía eran goblins? Asintió con la cabeza—. Creo que lo llamaré Jareth. Tiene mis ojos.
Toby lo golpeó en uno de ellos.
—Y mi disposición —agregó Jareth.

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